Bajo el mismo Sol

Dime con quién/qué te identificas y te diré quién eres.

Hay una tendencia generalizada de las personas, mejor dicho
una necesidad vital, de no confiar en nuestra esencia personal, en nuestra
identidad individual, que hace que busquemos constantemente ideas, colectivos,
comunidades, banderas, religiones (sectas), aficiones… con los que
identificarnos.

Lo que sea con tal de evadirnos, distraernos de nuestras
miserias o de encontrar un sentido a todo esto que nos valga para tirar para
adelante. Es lícito buscar esas certezas que aunque  le quiten a uno de pensar por sí mismo y
cuestionar todo hasta llegar a opiniones propias, oye pues es más cómodo, te
hace creer que lo tienes todo hecho. A algunos nos gusta más lo laborioso, la
introspección y  autocrítica para mejorar
y sobre todo el exilio interior junto con esa espiritualidad tan personal que
ninguna multinacional con el monopolio de la fe nos va a arrebatar nunca.

Lo que no es lícito es hacer todo esto virando al lado
oscuro, que empieza allí donde no hay un mínimo sentimiento de HUMANIDAD.

Hay tanto drama en esta sociedad, tanto drama que es
terrible la manera en que se silencia, se banaliza, se ridiculiza por aquellos
que se creen que lo tienen todo porque se lo merecen y que los que no tienen
nada no lo tienen porque también se lo merecen.

¿Tienes que vivir que a tu hermana la ha asesinado tu
excuñado para ver que hay violencia de género? ¿Tienes que tener un hijo con
una parálisis cerebral grave y haber tenido que convertir tu casa en un
hospital y dejar de trabajar para que veas la importancia de las ayudas a
discapacitados de los servicios sociales? ¿Tienes que haber sido un parado de
larga duración de 50 años con familia que dependía de tu sueldo para entender
que una ayuda mínima para salir adelante es vital? ¿Tienes que haber tenido un hijo
que ha caído en el infierno de las drogas o una hija adolescente con anorexia
para ver la importancia de la atención a la salud mental desde la seguridad social?
¿tienes que dejar a tus hijos pequeños en tu país para irte a miles de
kilómetros a trabajar para que empieces a ver que los emigrantes/inmigrantes
son seres humanos?

No hace falta llegar al voluntariado social para saber
cuáles son los derechos humanos. Basta con respetarlos y ponerlos en práctica
en tu día a día, lejos de esas etiquetas que abanderan nuestra personalidad.
Cómo tratas a tu gente, a los del trabajo, a los trabajadores de servicios que
te atienden, a tu vecino… Basta con no ser cómplices de la desinformación y no
difundirla, con no adoptar el discurso del odio. Basta con dedicarte a intentar
ser feliz y que los tuyos lo sean, dejando EN PAZ al prójimo. Porque, le pese a
quien le pese, aquí estamos todos bajo el mismo Sol.



















Por Irene Shh el 2025-07-11